El equipo

Hace más de 10 años que guiamos cabalgatas y actividades ecuestres ofreciendo a los visitantes seguridad y confianza para que disfruten del encuentro con los caballos y se sumerjan en la armonía del paisaje.
Sofía Sapriza:
Montevideo, 1984.
Mi vínculo con los caballos comenzó durante la infancia en la Estancia de mis abuelos «Rincón del Río» (departamento de Durazno), lugar del que nunca quería irme y al que siempre quería volver. A los 12 años comienzo a trabajar con quien fuera mi primera yegua: Ruana, la tátara abuela de la actual líder de la manada, Memé.
Años más tarde trabajé con caballos en diferentes países: Argentina, Chile, España, Nueva Zelanda , Sudáfrica y Estados Unidos, en las disciplinas de doma natural, salto, endurance y adiestramiento.
Siempre discrepé del uso del caballo como «herramienta» y de los métodos violentos de doma que tan frecuente y tradicionalmente son usados en nuestra cultura. Ya de pequeña buscaba libros de Doma Natural, y así fue que encontré “Horseman” de Monty Roberts, quien me confirmó que sí existía otra forma de trabajo. Su voz me dió confianza para continuar y reforzar una práctica pacífica y aprender técnicas de entrenamiento y comunicación con los caballos.
Sofía Sapriza.
Montevideo, 1984.
Mi vínculo con los caballos comenzó durante la infancia en la Estancia de mis abuelos «Rincón del Río» (departamento de Durazno), lugar del que nunca quería irme y al que siempre quería volver. A los 12 años comienzo a trabajar con quien fuera mi primera yegua: Ruana, la tátara abuela de la actual líder de la manada, Memé.
Años más tarde trabajé con caballos en diferentes países: Argentina, Chile, España, Nueva Zelanda , Sudáfrica y Estados Unidos, en las disciplinas de doma natural, salto, endurance y adiestramiento.
Siempre discrepé del uso del caballo como «herramienta» y de los métodos violentos de doma que tan frecuente y tradicionalmente son usados en nuestra cultura. Ya de pequeña buscaba libros de Doma Natural, y así fue que encontré “Horseman” de Monty Roberts, quien me confirmó que sí existía otra forma de trabajo. Su voz me dió confianza para continuar y reforzar una práctica pacífica y aprender técnicas de entrenamiento y comunicación con los caballos.

